Reflexión

Podemos pedir la sabiduría que nos falta

Una mujer ora junto a una Biblia abierta y un cuaderno, sentada ante un escritorio iluminado por la luz de la mañana.
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Lectura bíblica: Santiago 1:5

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y sin reprochar; y le será dada» (Santiago 1:5, Reina-Valera 1909).

Muchas veces no sabemos qué hacer. Pensamos en una posibilidad y después en otra. Escuchamos opiniones diferentes y terminamos con más preguntas que al principio. A veces sentimos que deberíamos tener una respuesta porque otros esperan algo de nosotros. Pero seguimos sin saber cómo actuar.

Santiago nos invita a reconocer nuestra necesidad y llevarla delante de Dios. No saber qué deberíamos hacer es algo que nos sucede a todos en algún momento o en muchos momentos. Al comienzo de su carta, Santiago habla de las pruebas, de la paciencia y de una fe que necesita perseverar. En medio de esas dificultades aparece el llamado a que pidamos sabiduría a Dios. Necesitamos aprender a vivir en medio de todo lo que estamos enfrentando y también a comprender cómo responder o actuar en una situación determinada.

Reconocer que nos falta sabiduría requiere humildad. Muchas veces aquí es donde está el mayor problema. Podemos tener experiencia en algún aspecto y aun así necesitar dirección. Haber enfrentado otras dificultades tampoco significa que sepamos resolver esta. Incluso, haber pasado ya por lo mismo no garantiza que repetir el mismo método funcione una vez más. Podemos acercarnos a Dios como estamos, con las preguntas que todavía tenemos. Con las respuestas que todavía no sabemos.

El pasaje también nos dice cómo es el Dios al que acudimos. Él da con generosidad y no reprocha a quien pide. No eres juzgado por no saber qué hacer en ese momento. La expresión «sin reprochar» nos recuerda que podemos presentar nuestra necesidad sin esperar humillación, juicio o burla de su parte. Estas cosas pueden hacerlas otros, pero Dios nunca. Él nos invita a buscar su ayuda siempre que la necesitemos y nos anima a hacerlo. Nunca te va a protestar por preguntar tantas veces. No te dice: ¿Hasta cuándo vas a aprender? Dios simplemente responde y te muestra lo que necesitas saber. Te hace sabio, aun cuando esto lleve un proceso largo. Algunos aprenden antes, otros pasan toda la vida y parece que todavía no aprenden. Pero el proceso continúa.

¿Qué decisión estamos intentando resolver sin haberla puesto primero delante de Dios?

Tal vez hemos repasado muchas veces lo que deseamos conseguir, pero necesitamos detenernos a examinar cómo queremos hacerlo. Podemos preguntarnos si estamos actuando honestamente, si hemos considerado a las personas afectadas o si estamos dispuestos a escuchar lo que la Biblia enseña.

Pedir sabiduría incluye esa disposición para aprender. La respuesta que necesitamos puede llevarnos a revisar nuestros motivos para actuar o desear algo. También puede conducirnos a esperar con paciencia o incluso a reconocer que nos hemos equivocado. Puede ayudarnos a actuar cuando hemos seguido demorando una decisión que todavía no acabamos de hacer.

Hoy podemos dedicar un momento a hablar con Dios acerca de una situación que nos preocupe. Expresarle lo que sentimos y aquello que todavía no entendemos.

En los versículos siguientes, Santiago nos llama a pedir con fe. Podemos confiar en la generosidad de Dios mientras buscamos su dirección y aprendemos a obedecerlo.

Tenemos un Padre al que podemos acudir. Reconocer nuestra necesidad puede ser el comienzo de una decisión más sabia.

Pidamos su ayuda. Recibamos su enseñanza con humildad, con mansedumbre. Confiemos en Dios para aprender a vivir hoy.

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