Lectura bíblica: Juan 15:4–5
«Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así tampoco vosotros, si no estuviereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer» (Juan 15:4–5, Reina-Valera 1909).
A veces comenzamos el día pensando en todo lo que necesitamos hacer. La lista puede llegar a ser larga. Revisamos nuestros compromisos, atendemos mensajes y tratamos de resolver lo que va apareciendo. En otras ocasiones no tenemos claro qué poner en la lista porque hay tanto que hacer que no sabemos por dónde comenzar. Podemos pasar horas ocupados y dejar nuestra relación con Dios para cuando terminemos. Pero siempre aparece algo más. No habrá un día en el que ya no haya nada más que hacer para entonces poder dedicar ese tiempo a Dios. Así que si lo dejas para cuando tengas tiempo libre, ese día nunca va a llegar. Dedicar tiempo a Dios debe ser lo primero en la vida porque de otra manera, al final, aquello que pensábamos atender después vuelve a quedar pendiente.
Jesús habla a sus discípulos sobre permanecer en Él. Para explicar lo que esto significa, utiliza una imagen simple: una vid y sus ramas. La rama recibe de la planta aquello que necesita para vivir y dar fruto. Su vida depende de esa unión.
Esta imagen nos ayuda a examinar nuestra relación con Cristo. Podemos conocer sus enseñanzas, hablar de nuestra fe y participar en muchas actividades, incluso relacionadas con la iglesia. Pero también necesitamos recibir a Dios, contarle nuestros planes, preguntarle sobre lo que es mejor para nosotros. También leer la Biblia para encontrar lo que Dios quiere decirme hoy.
¿Estamos buscando a Dios solamente cuando necesitamos resolver algo, o estamos aprendiendo a vivir cada día en relación con Él?
Podemos acercarnos a Cristo con nuestras peticiones. También necesitamos escucharlo cuando su enseñanza nos lleva a reconocer algo que debemos cambiar. Tal vez una actitud que estamos justificando. Un rencor que seguimos alimentando. En fin, cada uno conoce su propia lista.
Permanecer en Él incluye también esas decisiones. Su Palabra puede ayudarnos a comprender que es mejor esperar y no dar una respuesta apresurada en el momento incorrecto o ayudarnos a reconocer una falta y recordarnos que debemos amar incluso cuando nos cuesta.
Jesús afirma que separados de Él nada podemos hacer. En el contexto de esta enseñanza, nos recuerda de quién depende el fruto de nuestra vida. Necesitamos su ayuda para vivir como discípulos suyos. Nuestro esfuerzo y nuestra experiencia también necesitan su dirección.
Hoy podemos apartar un momento para leer este pasaje con atención. Hablar con Dios acerca de cómo estamos viviendo. Pedirle que nos enseñe a depender de Él mientras atendemos nuestras tareas de hoy.
Podemos recordar sus palabras durante el día, especialmente cuando una dificultad pone a prueba nuestra paciencia o nuestra confianza.
Cristo nos invita a permanecer en Él. Podemos recibir esa invitación hoy y cuidar esa relación mientras trabajamos, conversamos y tomamos decisiones.
Acerquémonos a Jesús. Escuchemos su Palabra. Permitamos que su enseñanza dé fruto en nuestra manera de vivir.