Reflexión

Dios está cerca del corazón herido

Un hombre sostiene una Biblia abierta mientras mira pensativo por la ventana, sentado en un banco de madera.
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Lectura bíblica: Salmo 34:18

«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu» (Salmo 34:18, Reina-Valera 1909).

Hay dolores que llevamos por dentro. Nadie más los puede ver, pero eso no significa que no estén allí. Trabajamos, conversamos y atendemos nuestras tareas de cada día como si nada sucediera, pero por dentro seguimos pensando en lo que perdimos, en una decepción o hasta en una situación que todavía no sabemos cómo enfrentar. Quienes nos ven quizá no alcanzan a comprender lo que estamos viviendo. Porque por fuera, todo parece seguir normal.

En medio de ese dolor también pueden llegar preguntas sobre de Dios. Nos cuesta entender lo que sucedió. Oramos y aun así seguimos sintiéndonos tristes. Pensamos que deberíamos estar mejor, que ese dolor debería haber desaparecido ya, pero no. Continúa, sigue presente. Así que muchas veces terminamos reprochándonos aquello que sentimos.

El salmista nos recuerda que Dios está cerca de quienes tienen el corazón quebrantado. En este mismo salmo habla de buscar al Señor, de clamar a Él y de la respuesta que llega. El justo también atraviesa por aflicciones, y muchas más de las que nos gustaría cargar, porque al final, nadie desea sufrir. El dolor no es grato. No obstante, es posible avanzar, a pesar del dolor, de los desafíos. La confianza que expresa el justo tiene lugar en una vida en la que existen dificultades reales. No depende de que todo vaya bien. De hecho, cuando más necesitamos confiar es cuando los problemas llegan.

El contexto de nuestra vida nos ayuda a atesorar las palabras de este salmo. Estar afligidos no significa que Dios nos haya abandonado. Podemos acercarnos a Él con el dolor que tenemos, incluso cuando todavía la herida no sana, cuando ni siquiera sabemos cómo explicar lo que nos pasa.

¿Qué estamos guardando por dentro porque pensamos que deberíamos poder enfrentarlo solos?

Es probable que necesitemos hablar con Dios acerca de algo que hemos intentado callar, ocultar de todos, llevar solos. Reconocer que estamos heridos. Dejar de aparentar con Él. Decirle que tenemos preguntas. Que no entendemos. Pedirle ayuda para continuar hoy sin exigir que tengamos resuelto todo lo que nos preocupa. Pedirle que nos ayude a verlo cerca de nosotros, cuando solo vemos nubes de tormentas a nuestro alrededor.

Dios está cerca de quien sufre, y esa cercanía nos da una razón para seguir buscándolo. Podemos leer su Palabra con atención, orar y recibir la compañía de alguien dispuesto a escucharnos. Pedir ayuda también puede ser un paso necesario. Pero por encima de todo, comprender que no estamos solos, que Dios está con nosotros, también ayuda a recordar que mañana será otro día y que los problemas de hoy no siempre van a estar aquí. Dios no solo está cerca de quienes sufren, Él también salva, ayuda, restaura.

Hoy podemos recordar esta promesa mientras hacemos lo que nos corresponde hacer en este día. Nuestro dolor tiene lugar delante de Dios. Nuestro llanto puede ser invisible para otros, pero siempre será visible para Dios.

Acerquémonos a Él con honestidad. Permitamos que su Palabra sostenga nuestra esperanza. Dios está cerca del corazón herido. Él salva a los contritos de corazón.

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