Lectura bíblica: Filipenses 4:8
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad» (Filipenses 4:8, Reina-Valera 1909).
A veces comenzamos el día leyendo algo que nos disgusta, nos molestamos, y seguimos pensando en ello durante horas. Discutimos con alguien y nos quedamos en esa discusión como si la viviéramos nuevamente una y otra vez. Imaginamos lo que diríamos. O recordamos aquello que vivimos. Repasamos una ofensa una y otra vez. Compartimos una información sin saber si es cierta y con ello damos por sentado que lo es. No existe diferencia en nuestra mente entre aquello que es cierto a lo que no lo es. Lo que imaginamos o creemos es verdadero para nosotros, por muy descabellado que parezca.
Entre tantas cosas que recibimos cada día, podemos dejar de preguntarnos: qué estamos permitiendo que ocupe nuestra atención. Muchas veces lo menos imaginado es precisamente aquello que se roba nuestros pensamientos.
Pablo invita a los creyentes a pensar en cosas positivas. En lo que es verdadero, honesto, justo y puro. En lo que es amable y merece reconocimiento. En los versículos anteriores habla de presentar nuestras peticiones a Dios y también de su paz guardando nuestros corazones y pensamientos. También nos llama a examinar aquello en lo que nos detenemos a pensar. Esto es mucho más importante de lo que muchas veces pensamos.
Ese llamado nos ayuda a comprender que necesitamos que Dios dirija nuestros pensamientos. Podemos llevar nuestras preocupaciones delante de Dios y permitir que su Palabra nos enseñe a mirar lo que estamos viviendo, enfocarnos en aquello bueno que hay a nuestro alrededor. Existen cosas buenas y malas (para hacer sencilla la clasificación). Pero nosotros decidimos en qué nos concentramos, a qué prestamos atención y, por tanto, qué permitimos llegar a nuestra mente y dominar nuestros pensamientos.
¿Qué está entrando a nuestra mente con aquello que escuchamos, leemos o mantenemos en nuestros pensamientos?
Tal vez necesitamos comprobar una información antes de compartirla o elegir mejor de dónde busco cierta información. Tal vez necesitamos dejar de buscar motivos para seguir enojados con alguien, o examinar si estamos juzgando a otro por una suposición. También podemos reconocer el bien que otros hicieron, aunque tengamos diferencias con ellos.
Pensar en lo verdadero requiere honestidad de nuestra parte. Puede llevarnos a reconocer un problema que necesita atención. Pensar en lo justo nos llama a considerar cómo afectan nuestras decisiones a otros. Lo amable también tiene lugar en la manera en que interpretamos una conversación y elegimos nuestras palabras.
Pero sobre todas las cosas, la cualidad de aquello que vemos, oímos o decimos, también lo que pensamos, debe ser acorde a este consejo de Pablo. Todo lo que sea bueno, verdadero, honesto, amable, justo, puro o de buen nombre es algo en lo que podemos pensar, hablar, ver o escuchar. Este debería ser el filtro para todo lo que ocupe tiempo en nuestra mente y también para decidir si dejamos que llegue o no a nosotros.
Hoy podemos dedicar tiempo a leer la Biblia y meditar en lo que Dios nos enseña. También podemos comenzar a aplicar el filtro y permitir que solo lo bueno llegue a nuestra mente.
Cuidemos lo que recibimos. Examinemos lo que repetimos. Prestemos atención al bien que podemos observar y practicar hoy.