Lectura bíblica: Salmo 119:105
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105, Reina-Valera 1909).
Hay decisiones que nos cuesta tomar. Pensamos en las consecuencias, escuchamos opiniones de otros y tratamos de encontrar una respuesta que nos dé seguridad en que todo saldrá bien. A veces quisiéramos conocer todo lo que va a pasar antes de dar el siguiente paso. Pero normalmente tenemos que decidir sin tener todas las respuestas.
El salmista reconoce en la Palabra de Dios una luz para su camino. En este salmo expresa su deseo de aprender lo que Dios enseña y vivir conforme a ello. También habla de aflicción y de dificultades. Su confianza en la Palabra tiene lugar en medio de una vida que necesita dirección.
Una lámpara nos permite reconocer dónde estamos poniendo los pies. Nos ayuda a ver un obstáculo y a distinguir por dónde podemos avanzar. Esa imagen nos invita a pensar en el lugar que damos a la Biblia cuando necesitamos decidir.
¿Buscamos en ella orientación o solamente una frase que confirme lo que ya queremos hacer?
Acercarnos a la Palabra de Dios requiere disposición para aprender. También para aceptar que quizá necesitamos cambiar de dirección. Podemos descubrir que una respuesta necesita más paciencia para seguir esperando, que un negocio exige mayor honestidad o que una relación necesita del perdón que hemos estado evitando.
Leer es importante. Permitir que lo leído oriente nuestras decisiones también lo es.
La Biblia no nos da el nombre de cada trabajo que debemos aceptar ni describe todas las circunstancias que vamos a enfrentar. Sí nos enseña a reconocer lo que agrada a Dios y a examinar nuestras intenciones. Esa orientación tiene valor tanto en las grandes decisiones de la vida como en las pequeñas.
Hoy podemos dedicar un momento a leer con atención una porción bíblica. Pensar en lo que dice, comprender su mensaje para nosotros y preguntarnos cómo podemos ponerla en práctica. Pero sobre todo, podemos pedirle a Dios que nos ayude a ver aquello que Él quiere que hagamos y también a recibir su enseñanza con humildad.
Tal vez haya una decisión que todavía necesite tiempo. Mientras tanto, podemos actuar conforme a aquello que ya comprendemos. Cumplir nuestra palabra. Tratar a alguien con respeto. Reconocer una falta. Elegir lo correcto, aunque cueste.
No conocemos todo el camino que tenemos por delante. Pero podemos buscar la dirección de Dios para recorrerlo.
Abramos su Palabra. Prestemos atención. Y demos el siguiente paso conforme a su luz.