Lectura bíblica: Salmo 90:12
«Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Salmo 90:12, Reina-Valera 1909).
A veces dejamos para después aquello que sabemos que es importante, pero que preferimos dejar para más adelante. Una conversación con nuestra familia. Una visita. El tiempo para acercarnos a Dios. Pensamos que podremos atenderlo cuando terminemos nuestras tareas, cuando tengamos menos preocupaciones o cuando las circunstancias sean mejores. Mientras tanto, los días siguen pasando y muchas veces pareciera que no nos damos cuenta de ello.
El Salmo 90 nos invita a reconocer nuestra condición delante de Dios. Él permanece de generación en generación. Nuestra vida, en cambio, es breve, acaba. Este salmo habla del paso del tiempo, del trabajo y del dolor. En medio de esta experiencia aparece una petición: que Dios nos enseñe a contar nuestros días y nos ayude a vivir con sabiduría.
Reconocer que nuestro tiempo tiene un límite puede ayudarnos a examinar cómo lo estamos usando. Podemos llenar una jornada de actividades, planificarnos cuidadosamente, y aun así dejar sin atender aquello que es más importante. La vida no es cuestión de marcar una enorme cantidad de tareas como realizadas. También podemos detenernos, escuchar y dedicar tiempo a algo valioso, importante. Esas cosas que muchas veces dejamos para más adelante y que deberíamos incluir también en el día de hoy, porque mañana no sabemos lo que pueda traer, si es que llega.
¿Qué estamos dejando siempre para después, como si tuviéramos asegurado el tiempo para hacerlo?
Tal vez necesitamos escuchar con atención a nuestros hijos, a nuestra pareja. Compartir un momento con alguien que está envejeciendo. Expresar nuestro cariño mientras todavía tenemos la oportunidad.
También podemos volver a abrir la Biblia, después de varios días en los que todo lo demás pareció más urgente que leerla.
Pedir sabiduría a Dios implica permitir que su Palabra examine nuestras prioridades. Hay compromisos que debemos cumplir. Hay responsabilidades que requieren esfuerzo. Pero también necesitamos comprender cuándo nuestras ocupaciones están dejando fuera nuestra relación con Dios y el cuidado de quienes tenemos cerca.
En los últimos versículos, el salmo 90 pide la misericordia de Dios y le pide que confirme la obra de nuestras manos. Podemos llevar delante de Dios tanto nuestra necesidad como nuestro trabajo. Pedirle que nos ayude a dedicar nuestras fuerzas y nuestro tiempo a aquello que tiene valor mientras cumplimos con fidelidad aquello que nos corresponde hacer.
Hoy podemos empezar por algo sencillo. Puede ser algo como apartar un momento para orar sin estar haciendo otra cosa. Atender una conversación pendiente. Atender un compromiso antes de aceptar otro. Dar tiempo a una persona que necesita nuestra atención.
No sabemos cuántos días tenemos por delante. Pero este día ya nos ofrece una oportunidad para amar, aprender y acercarnos a Dios. No necesitamos esperar a mañana para hacerlo. Podemos comenzar hoy.
Pidámosle a Dios sabiduría para vivir hoy. Prestemos atención a lo que merece nuestro tiempo. Valoremos la oportunidad que tenemos hoy.